Luz de emergencia

Estaba una noche en mi estudio cuando oí algo en el pasillo. Levanté los ojos del trabajo y vi un sobre que se deslizaba por debajo de mi puerta. Consulté el reloj varias veces hasta convencerme de que los ojos no me engañaban: eran las dos y media de la madrugada. Rápidamente salté de la silla y me quedé aplastando el ojo contra la mirilla en busca del mensajero.

La única fuente de iluminación en la escalera provenía de la luz de emergencia que parpadeaba justo encima de mi puerta. Hacía tiempo que le había pedido al maldito conserje que arreglara la luz, pero el muy cerdo me había ignorado deliberadamente…

No sabía si me asustaban más los momentos de luz en los que podía ver la puerta cerrada de mi vecino o los periodos de oscuridad en los que imaginaba que había un hombre observándome… Asustada por la escena y por el misterioso mensajero, tanteé la cerradura para comprobar que estaba bien cerrada. Después intenté encender sin éxito la única lámpara que tenía en el estudio. Al parecer algo había hecho saltar el diferencial y la única luz que me quedaba provenía de la pantalla de mi portátil. Tratando de no dejarme llevar por la sugestión, decidí darme ánimos: “si esto fuera realmente una película de terror serías rubia…”, dije en voz alta.

Me agaché para recoger el misterioso sobre y me acerqué al ordenador para leer el contenido. Dentro había una nota escrita con letra rápida:

Estimada sra. Lara,

Mi marido Juan, el conserje del edificio, ha estado muy enfermo estos días. Esta noche, impaciente por resolver su problema, decidió tratar de arreglar la luz de emergencia de su puerta. Debilitado por la fiebre, se desmayó encima de los contadores dejando a todos los vecinos sin luz. Juan está preocupado por sus problemas de insomnio y me ha pedido que le escriba para disculparse por el retraso y avisarle de que mañana vendrá un electricista.

Atentamente,

Isabel.

Todos mis miedos habían desaparecido y sólo me quedaba la culpabilidad. Estuve tan encerrada en mí misma que no pude ver que hacía tiempo que no me cruzaba con el conserje al salir a trabajar; ni escuchaba sus gritos en los pasillos comunicándose con otros vecinos en apuros… Estaba tan ofuscada con mi estúpido problema que nadie arreglaba que incluso me olvidé de que fue Juan el primero en visitarme cuando me mudé, y que suyo era el único geranio que adornaba mi ventana…

Me di cuenta entonces de que me parecía, más de lo que me gustaría, a aquella dichosa luz de emergencia: difícil de encender y fácil volver a apagarme…

—————————————————————————————-

Antonio Almagro

Anuncios

La muñeca de Kafka

Aquella mañana del 2 de diciembre de 1923 Franz Kafka volvió a despertar con fuertes dolores de cabeza. Al pie de su cama, tratando de ocultar su preocupación, le observaba Dora. Desde hacía algún tiempo a Franz le costaba mucho conciliar el sueño y cuando por fin lo conseguía se levantaba con terribles jaquecas que le incapacitaban para sus obligaciones de escritor.

-Franz, creo que deberías salir al parque. Te vendrá bien tomar algo de aire fresco.

-No creo que mis pulmones atacados por la tubercolisis se merezcan ese aire fresco del que hablas, pero por ti y por este dolor de cabeza que me atormenta bien merece la pena intentarlo… -Convencido, se levantó de la cama limpiándose la boca con su pañuelo carmesí.

Ya en el Tier Garten, le asaltó una de sus frecuentes lúgubres visiones. Podía verse a sí mismo tumbado en un ataúd. A su lado, Dora lloraba desconsoladamente mientras veía cómo el cuerpo de su amado se descomponía. Su piel se iba difuminando y detrás comenzaba a aparecer un grosero monstruo de piel oscura… En ese momento los llantos de Dora en su imaginación se fusionaron con los de una preciosa niña que apareció a sus pies.

-¿Qué te ocurre pequeña? -Le preguntó conteniendo un nuevo acceso de tos.

Corriendo se acercaba la madre de la niña. Ésta se disculpó y le explicó que su hija había perdido su muñeca, un regalo que su padre le dio el mismo día que les abandonó para ir a luchar en la Gran Guerra. Su marido había fallecido un año después en las trincheras de Rusia, dejando a aquella muñeca como el único recuerdo que le quedaba a Erika de su padre.

Tras escuchar la historia, Franz sintió una gran compasión por la niña y su madre. Conmovido, supo de inmediato lo que debía hacer.

-Supongo que tú eres Erika, ¿verdad? -gritó Franz para hacerse oír por encima del llanto de la niña, que sólo en ese momento fue consciente de la presencia de aquel hombre.

-Sí…-balbuceó mientras dirigía una mirada interrogante a su madre. ¿Quién es usted?

-Espera… mejor me aseguro, no sea que me vuelva a equivocar…-Erika contemplaba con ojos vidriosos y expectantes a aquel extraño que parecía conocerla-¿Cómo se llama tu muñeca, Erika?

-Matilda señor, se llama Matilda, ¿la ha visto usted?-La esperanza inundaba ya el rostro de la niña.

-¡Vaya! Pues resulta que traigo un mensaje importante de Matilda…

Franz le explicó a la niña que su muñeca había tenido que emprender un inesperado viaje y que sentía mucho no haber podido despedirse de ella. Además, Matilda le prometía que iba a escribirle una carta cada semana contándole sus aventuras.

Al terminar aquel encuentro fortuito, y sin que la niña se percatara, Franz pidió la dirección a la madre y se comprometió a escribirle semanalmente firmando con el nombre de Matilda.

Desde aquel día Dora quedó maravillada por la influencia que aquella niña tenía en el estado anímico de Franz. A pesar de los persistentes dolores y problemas de insomnio que le atormentaban, siempre conseguía sacar fuerzas para redactar sus cartas. Entre Franz y la niña había nacido un fuerte vínculo que le ayudaba a luchar contra su enfermedad. Erika se había convertido así en la hija que nunca tuvo.

Muchas de las cartas eran cuentos infantiles con alguna moraleja impactante, otras eran sencillos relatos con pasajes autobiográficos de la vida de Kafka narrados por Matilda. Sólo durante dos semanas no pudo cumplir con su promesa: la primera fue la semana de Navidad en la que Franz sufrió una fuerte pulmonía y tuvo que volver a Praga. La segunda fue la última semana de marzo, cuando la tuberculosis le afectó a la laringe.

Cuando leas esto Franz ya estará conmigo y no podrá volver a llevarte mis cartas. Por eso te pido Erika que no te preocupes, estaremos bien juntos jugando todo el día. A los dos nos gustaría que fueras feliz y nos recordaras con alegría en lugar de con aquellas lágrimas que tenías cuando Franz te conoció.

Siempre tuya,

Matilda

Praga, 3 de junio de 1924

—————————————————————————————-

Antonio Almagro

¡Estrenamos colaboración!

Le propuse a mi amigo Carlos que hiciera un dibujo para alguno de mis relatos y parece que la idea le gustó. He actualizado el relato Knock Knock con la nueva imagen exclusiva realizada por Carlos Moregó, no dejéis de echarle un vistazo a su blog donde encontraréis más imágenes realizados por él con mucho estilo (entre otras cosas). Su blog: laminarium.blogspot.com.Gracias Carlos y cuando quieras hacer otro dibujo estaré encantado de subirlo,

Saludos a todos,

Beovulfo

 

¡Ay Vida!

El último hombre en la Tierra no quería creer que era el último. Se negaba a pensar que nadie más había podido sobrevivir a la gran catástrofe nuclear. Decidió viajar alrededor del mundo y rastrear hasta el último rincón de la superficie terrestre. Aprendió a pilotar una avioneta, estudió geografía, estadística y física nuclear, todo para ayudarle a predecir dónde podrían existir supervivientes.  Después de catorce años viajando alrededor del mundo, descubrió a una mujer en lo alto de la torre Eiffel. Sú gran búsqueda por fin había terminado y el último hombre en la Tierra se sintió vacío.

 

Club de Lectura

Imagen

¡Hoy comenzamos con el Club de Lectura!

Cumplido el plazo que se indicará para cada libro, abriré una nueva entrada con el mismo título del libro que toque y escribiré mi comentario. Todos los que hayan leído el libro podrán comentar esa entrada con sus impresiones, valoraciones, etc…

La lista de libros a leer se irá actualizando sobre la marcha, según las propuestas de los participantes :).

Todo el que quiera participar en el club sólo necesita dejar un comentario en esta entrada (para motivarse y motivarnos a todos sabiendo que hay más gente leyendo el mismo libro!).


 

Primer libro : Las Uvas de la Ira – John Steinbeck

Fecha inicio comentarios sobre el libro: 12 de julio de 2014

Tiempo aproximado de lectura: 1 mes

The Grapes of Wrath (1939), traducida como Las uvas de la ira y Las viñas de la ira, es una novela escrita por John Steinbeck (1902-1968) que recibió el premio Pulitzer en 1940. Fue una obra muy polémica en el momento de su publicación, y resultó profundamente transgresora en su época. Está ambientada en la década de 1930, cuando Estados Unidos sufre una gran crisis económica tras el crack del 29. Describe el proceso por el cual los pequeños productores agrícolas son expulsados de sus tierras por cambios en las condiciones de explotación de las mismas y obligados a emigrar a California donde el tipo de agricultura requiere mano de obra durante la cosecha. En concreto, narra las dificultades de la familia Joad en su éxodo desde Oklahoma hacia California en busca de mejores condiciones de vida. Steinbeck exalta los valores de la justicia y la dignidad humana en una Norteamérica que vive una etapa de profunda injusticia económica y política.

Steinbeck recibió el premio Nobel de Literatura en 1962, y probablemente esta sea su obra más reconocida. Entre el resto de sus escritos destacan: Al este del Edén, A un dios desconocido y De ratones y hombres. (Fuente: wikipedia.org).


Segundo libro : Moby Dick – Herman Melville

Fecha inicio comentarios sobre el libro: 1 de septiembre de 2014

Moby-Dick1 es una novela del escritor estadounidense Herman Melville publicada en 1851. Narra la travesía del barco ballenero Pequod, comandado por el capitán Ahab’,’ en la obsesiva y autodestructiva persecución de una gran ballena blanca (cachalote).

Al margen de la persecución y evolución de sus personajes, el tema de la novela es eminentemente enciclopédico al incluir detalladas y extensas descripciones de la caza de las ballenas en el siglo XIX y multitud de otros detalles sobre la vida marinera de la época. Quizá por ello la novela no tuvo ningún éxito comercial en su primera publicación, aunque con posterioridad haya servido para cimentar la reputación del autor y situarlo entre los mejores escritores estadounidenses.

La frase inicial del narrador —«Call me Ishmael» en inglés, traducido al español a veces como «Llamadme Ismael», otras veces como «Pueden ustedes llamarme Ismael»—,2 se ha convertido en una de las citas más conocidas de la literatura en lengua inglesa.

Tiempo aproximado de lectura: 2 meses(Fuente: wikipedia.org).


¿Alguna propuesta para el próximo libro?

Carlos More

Knock Knock

Querida amiga,

Sé que hace tiempo que no hablamos pero por fin me he animado a escribirte. Creo que sería muy apropiado decir aquello de: “más vale tarde que nunca” (ya sabes que el sentido del humor es lo último que pierdo…). No sé por dónde empezar… Intentaré no centrarme demasiado en lo que ocurrió, pero es como si te digo: “No pienses en un elefante. Hagas lo que hagas no pienses en un elefante…”. ¿En que pensarías…?

Me pregunto qué cara pondrías al recibir esta carta… Puedo imaginarte con los ojos humedecidos por la emoción contenida. Incluso después de casi ocho años sin verte recuerdo tus gestos y cómo reaccionabas cuando te ponías nerviosa…

Quería contarte que la vida no me ha tratado mal, desde luego mejor de lo que merezco. Incluso he intentado rehacer mi vida y formar una familia. Sin embargo, después de cinco años de matrimonio mi mujer y yo nos separamos. Hace un par de semanas que nos sentamos juntos en aquel lúgubre despacho para firmar los papeles del divorcio. Rodeado de cortinas rojas y estanterías negras lo entendí todo por fin… Supe que moriría solo. Si te soy sincero, no sé cómo pudimos aguantar tanto tiempo juntos… Si consiguiera sentir algo creo que me odiaría a mí mismo por no haber podido corresponder a una persona que lo dio todo por mí desde el primer día. Al menos tengo la conciencia tranquila porque desde el principio fui sincero con ella y le conté lo que había ocurrido entre tú y yo.  Ella sabía que me encontraba destrozado emocionalmente pero luchó por nuestra relación a pesar de todo.

¿Sabes? Tengo la sensación de que estos últimos años no me pertenecían, como si se los hubiera robado a alguien, y durante este tiempo me he estado cuestionando el gran dilema moral: ¿el fin justifica los medios?  ¿Está bien matar a un psicópata para salvar a una inocente? ¡Si me viera mi “yo” de la facultad planteándome la respuesta a esta pregunta! Parecía tan sencillo todo antes de lo sucedido….

Si por lo menos me pudieras escribir… Es increíble lo importante que pueden llegar a ser unas palabras cuando sabes que nunca se dirán. Perdóname por no haber reaccionado el primer día que viniste a casa llena de magulladuras. Perdóname por haber permitido que sucediera una segunda vez. Perdóname por no haber ido yo mismo a parar los pies a aquel malnacido. Porque mi único consejo fue que confiaras en la protección policial, porque esa era la decisión fácil para mí, la que no me implicaba. Pero por encima de todas las cosas perdóname por no haber acudido a tu casa aquella noche. Porque lo único que hice fue consolarte a través del teléfono y convencerte (o convencerme a mí mismo) de que nadie podría entrar en tu casa. ¿Sabes lo que hice después de colgar cuando fingías que ya estabas menos aterrorizada? Me volví a dormir. No supe nada más hasta la mañana siguiente…

Te fallé en el momento que más me necesitabas y nada de lo que haga podrá cambiar eso. Ni siquiera puedo pedir que me perdones porque yo no lo hago…

Es posible que ya estés oyendo cómo golpeo tu puerta: knock knock…

Arrepentido y tuyo,

Raúl

PD: he recordado la canción que tanto nos gustaba de Bob Dylan y no he podido evitar la metáfora…

—————————————————————————————-

Antonio Almagro

Knock Knock Knocking on Heaven’s Door….